CIUDADANÌA
SER CIUDADAN@, PRODUCIR IDEAS Y NUEVAS REALIDADES ES POSIBLE.
Migración es el punto neurálgico de éste artículo, en torno a ello giran los desafíos del boliviano y de Bolivia como tal. Globalización es la arteria en la cual se entretejen los criterios de quienes protagonizan directa e indirectamente esta encrucijada, que a modo de amnesia histórica, revuelve nuestros días. Esta arteria, denominada globalización, nos permite ubicarnos en el contexto donde desemboca y del cual nace éste punto neurálgico, la migración una consecuencia de la globalización, mejorar sus condiciones es el desafío de la sociedad global.
Esclavitud, un tema histórico, que ha calado las entrañas de quienes fueron y son esclavos. La esclavitud tiene sus categorías, ¿a cuál pertenece la historia boliviana, a cuál pertenece el boliviano de hoy?, ¿quién y dónde se esconden las víctimas y los verdugos de éste juego?
Argentina, Brasil, España, Londres, son los países a los cuales Bolivia exporta esclavos, en la dinámica de la globalización del sálvese quien pueda, Bolivia, ha terminado demostrando cuan amante es de la esclavitud –dicho en tono de burla por una ciudadano común-, y ahora les ahorra el viaje a los extranjeros, en vez de que ellos vengan a esclavizar a bolivianos en tierra boliviana, los bolivianos han decidido ir allá, las empresas de viajes y turismo son –entre otros- los canales de exportación de esclavos.
La producción de profesionales mediocres en masa es un factor que permite que ésta exportación sea cada vez más “calificada”, permitiendo así que los esclavos sean más útiles allá afuera.
-La realidad es que, al no haber producción nacional sólida, la economía boliviana subsiste gracias a las remesas que envían los esclavos que han tenido mejor suerte en éstos lejanos lugares, Bolivia vive de las remesas-. Entre otros comentarios, éstos son los más comunes, escuchados en aula, en el micro, en las calles, en los cafés, etc.
Sumergiéndonos ya a la exposición de nuestros puntos de vista, observamos que: Estamos evidentemente ante una economía transnacional que en gran medida escapa al control del poder de los Estados…La sociedad globalizada es una sociedad mal estructurada y con efectos perversos sobre centenares de millones de seres humanos. Puede, por ello, hablarse también, siguiendo la terminología acuñada de “injusticias globales”
El desarrollo de las relaciones económicas, políticas, sociales y culturales, ha adquirido en las últimas décadas una dimensión que se eleva por encima de las fronteras entre los Estados e ignora las divisiones administrativas y políticas que se han establecido entre los pueblos. Transportadas por los medios de comunicación, por las nuevas tecnologías de la información, por las redes económicas, y los flujos de personas, las acciones y decisiones de cada uno, por remotas que sean, pueden llegar a afectar la vida y el destino de poblaciones lejanas en cualquier lugar de la geografía del planeta. Somos agentes activos y pasivos en el gran río de las interacciones de la sociedad mundial.
Es así que en este vaivén de acontecimientos, el tema migratorio cobra fuerza, más aún cuando alrededor de él giran aspectos referidos a los derechos humanos, la economía, política, sociedad, cultura….es todo un abanico de posibilidades, de oportunidades, de pro y contras el que vive un ciudadano que se atreve a traspasar las fronteras de su mundo cotidiano; es todo un abanico de experiencias el que han vivido bolivianos en tierras de países cuyo origen histórico es común al nuestro, en tierras lejanas que a priori de ser la potencia que son hoy, eran simples manilargos de recursos naturales –y lo siguen siendo- de nuestros territorios; he aquí la gran paradoja: Hoy el boliviano viaja para ser esclavo, ya no viajan los esclavizadores para esclavizar; viaja el boliviano que con la ilusión de encontrar mejor destino se aventura a vivir en otros lares, en los cuales la incertidumbre se apodera de sus días, haciéndolos vivir mil y una aberraciones.
Por otro lado debemos reconocer que la compleja multiplicación de los intercambios ha dado como resultado el incremento del bienestar económico y la riqueza cultural en grandes segmentos de la población mundial, pero somos también testigos de que, a su lado, pavorosas realidades de sufrimiento, incultura y marginación atenaza a millones de seres humanos.
La carencia de alimentos, la falta de accesos al agua potable, las enfermedades endémicas, el analfabetismo y las supersticiones conforman el horizonte significativo de pueblos enteros. Las relaciones económicas globales entre países, grandes corporaciones y agentes económicos de todo tipo van con frecuencia escoltadas por la especulación financiera sin control, la explotación inicua de los trabajadores, la persistencia y el incremento de la ocupación de niños en labores extenuantes, la discriminación de la mujer y el despojo a pueblos enteros de parte de su riqueza natural mediante actos de corrupción y sobornos a autoridades políticas. También observamos crecientes amenazas al medio ambiente, explotación irracional de los recursos naturales y consumo incontrolado del patrimonio irremplazable del entorno natural, éstos temas, afectan tanto al esclavo que vive allá como al que vive aquí a la vuelta de la esquina.
Por lo tanto, nada de lo que celebren y defiendan los ricos y poderosos es bueno para los pobres y débiles. Si los potentes empresarios elogian una cosa, esa cosa no es buena para los trabajadores. Si los gobernantes de los países más ricos elogian la globalización, está claro que la globalización es funesta para los países sumidos en la miseria. De hecho, llevamos años de globalización y dos tercios de la población mundial siguen siendo infinitamente pobres.
Concluyo diciendo que los datos recabados por el periodista boliviano Roberto Navia –por cierto- primer boliviano ganador del premio de periodismo más importante a nivel internacional, el “Ortega y Gasset”, quien tuvo la oportunidad de ir a España no como emigrante, sino como invitado reconocido para recibir el galardón. Volviendo al tema en cuestión, los datos obtenidos de la investigación de nuestro compatriota, los quichicientos artículos escritos por ciudadanos interesados y afectados por el simple hecho de ser bolivianos, con la temática migratoria ascendente y degradante en la que ha caído nuestro país y con ello una veintena de seres humanos bolivianos; todo ello nos deja ver que la globalización –hoy por hoy- es esa alevosía que ha conseguido que todos dependamos de todos, y la verdad es que, dicho así –y así es, con unas palabras u otras, como lo dicen sus apóstoles-, puede sonar estupendo: Se sugiere un equilibrio en la dependencia mutua, un esfuerzo y un beneficio compartidos, una especie de acuerdo entre caballeros (haciendo referencia a la nobleza humana), aceptado por todos los países del mundo para lograr el bien común.
Las experiencias y testimonios de éstos esclavos de exportación made in Bolivia, nos dejan ver que la dependencia es profunda y perversamente asimétrica: Los más ricos necesitan explotar y exprimir a los que son más pobres para poder prosperar hasta el delirio, y los más pobres necesitan dejarse explotar para poder sobrevivir en sus desoladoras condiciones, –me pregunto, si ¿es real esa necesidad de explotar y ser explotados entre humanos, o acaso la inventó el sistema, y el humano cayó en la trampa, olvidando su esencia y la posibilidad de que es más sostenible: Aunar esfuerzos entre débiles y fuertes y así forjar un mejor mañana?-
Esta situación deja ver que la globalización ha alcanzado uno de sus grandes objetivos: ROMPER FRONTERAS…puesto que ha roto todas las fronteras, empezando por las de cualquier tipo de moral, y se mueve en un territorio en el que rige, por supuesto, la ley del más fuerte, con una particularidad: Los más fuertes no aniquilan por completo a los más débiles, sino que los alimentan lo justo para que sobrevivan al límite de sus fuerzas y poder, los dejan heridos, agonizantes, y así, es más fácil esclavizarlos.
Es así que como ciudadana concientes de vivir en una sociedad globalizada, desde un punto territorial cuya “suerte” no ha sido tan satisfactoria, sociedad en la cual la explotación y peor parte de éste proceso globalizador se la llevan los países “pobres” y los humanos “pobres” de los países “ricos” –porque en los países ricos también hay pobres, y tal vez en mayor nivel y mejor escondidos, para no avergonzar al status de país desarrollado en el que les tocó vivir-.
Estamos en el deber de hacer una llamada a los gobiernos y a nuestros conciudadanos del mundo, a las organizaciones internacionales y a las grandes instituciones globales, a favor de una actitud nueva y decidida para incorporar la libertad y la igualdad como valores básicos de los seres humanos, y para que todas las dimensiones de la globalización estén sometidas a las exigencias del imperio de la ley, de una ley que sea cada vez más voluntad general y no sólo la voluntad de unos pocos. El gran reto de este siglo XXI es configurar un orden mundial en el que los Derechos Humanos constituyan realmente la base de las decisiones políticas y económicas de nuestros gobernantes a partir de una consulta seria y responsable con el ciudadano común y corriente; así y sólo así el proceso de globalización será autosostenible y autosustentable, debemos pues humani-civilizar la globalización.
Cada un@, desde su rincón global, puede empezar a sugerir qué puede hacer por su rincón, para contribuir así a la construcción de todos los rincones de éste planeta, que humildemente nos hospeda. Como ciudadana de éste rincón llamado Bolivia, sentilibrepienso que tenemos arduo trabajo que hacer, considerando por tanto que las tareas concretas son:
a) Generar fuentes de empleo para la juventud.
b) Mejorar el nivel de formación universitaria, fomentando la investigación de campo, para que el universitario que se licencia conozca la realidad de la sociedad en la que vive y plantee respuestas objetivas y prácticas a sus necesidades individuales con repercusiones en su entorno; que la universidad –e inclusive el colegio- sea ese lugar en el cual se tejen con hilos de experiencia y voluntad por el bien común, las respuestas a las necesidades de la sociedad, y no un simple refugio de intelectualoides.
c) Desarrollar procesos de participación creativa en al sociedad, involucrando a todos los niveles, desde niños hasta padres de familia, de modo que todos participen en el desarrollo y construcción de una visión país.
d) Fomentar actividades de sentido de pertenencia con Bolivia, para evitar que las migraciones aumenten y el aborrecimiento hacia el país que no da las oportunidades necesarias para que cada individuo se desarrolle, disminuya, con ello las posibilidades de fuga de cerebros, disminuirán, a pesar de las dificultades económicas se atreverán a invertir y trabajar por Bolivia.
¿Vos que sugieres, estás participando en alguna organización, grupo, institución…que te permita desarrollar y poner en práctica tus iniciativas, tus ideas y con ello participar de la construcción de una nueva sociedad?

Actualidad Bolivia referenció
Producir ideas y nuevas realidades como ciudadanos
Claudia escribe un artículo extenso que invita a la reflexión de la participación como ciudadanos de Bolivia para reducir la esclavitud disfrazada de migración buscando un equilibrio en la dependencia mutua impuesta por la globalización. Las tareas
3 Junio 2007 | 03:46 PM